Emociones

Las Emociones




Las emociones, como tristeza, felicidad y temor, son reacciones subjetivas a la experiencia que se asocian con cambios fisiológicos y conductuales

El patrón característico de reacciones emocionales de una persona se empieza a desarrollar durante la lactancia y es un elemento básico de la personalidad.

La cultura influye en la manera en que las personas se sienten acerca de una situación y en la forma en que expresan sus emociones. Por ejemplo, algunas culturas asiáticas, que enfatizan la armonía social, desalientan la expresión del enojo, pero le dan gran importancia a la vergüenza. Con frecuencia, lo contrario es cierto en la cultura estadounidense, que enfatiza la expresión de la individualidad propia, la autoafirmación y la autoestima

Primeras señales de emoción

Los recién nacidos demuestran claramente cuándo están infelices. Emiten gritos penetrantes, agitan brazos y piernas y ponen el cuerpo rígido. Es más difícil saber cuándo están felices.


Diferenciación de emociones durante los primeros tres años de vida



Emociones básicas

 El desarrollo emocional es un proceso ordenado; las emociones complejas nacen a partir de aquellas que son más sencillas. Según un modelo de desarrollo emocional, poco después de su nacimiento, los bebés muestran señales de complacencia, interés y aflicción.

Éstas son respuestas difusas, reflejas y principalmente fisiológicas a estimulaciones sensoriales o a procesos internos. Durante los siguientes seis meses aproximadamente, estos estados emocionales iniciales se diferencian en verdaderas emociones: alegría, sorpresa, tristeza, asco y, por último, enojo y temor; reacciones a eventos que tienen algún significado para el lactante.



Emociones que implican al yo

 Los dos tipos de emociones que implican al yo son las emociones: autorreflexivas y las emociones autovalorativas.

Las emociones autorreflexivas, como turbación, empatía y envidia, sólo surgen una vez que los niños desarrollan la autoconcienciación: la comprensión cognitiva de que tienen una identidad reconocible, separada y distinta del resto de su mundo.




Esta conciencia del yo parece surgir entre los 15 y los 24 meses de edad. La autoconcienciación es necesaria antes de que los niños se puedan percatar de que son el centro de atención, identificarse con lo que están experimentando otros “yos” o desear tener lo que alguien más tiene.

Aproximadamente para los tres años de edad, una vez adquirida la autoconcienciación junto con una buena cantidad de conocimientos acerca de los estándares, reglas y metas aceptadas por su sociedad, los niños se vuelven más capaces de evaluar sus pensamientos, planes, deseos y conductas contra lo que se considera socialmente adecuado.

Sólo entonces se pueden demostrar las emociones autovalorativas de orgullo, culpa y vergüenza. La culpa y la vergüenza son emociones diferentes, aun cuando ambas suelan darse en respuesta a transgresiones.




Alegría, Tristeza, Ira, Miedo y Asco. Son los nombres de las 5 grandes emociones que manejan nuestras vidas. Pero... ¿por qué son necesarias todas estas emociones?


 
Miedo: El miedo hace que el niño se marque retos y que luche por superarlos. Que aprenda. Y, por qué no, que se sienta invencible Es el máximo nivel de alerta de nuestro cuerpo.


Asco: El asco ayuda a elegir, a aprender a decir No. Ayuda al niño a formar una personalidad: 'quiero esto porque esto otro no me gusta'. Si no existiera el asco (no entendido sólo como asco a un alimento, sino con rechazo a determinadas cosas o aspectos de la vida), nuestro hijo sería tan sumamente conformista que no podría tener una personalidad fuerte ni tomar decisiones importantes en la vida.

 

Ira: Es en cierta forma, un arma de defensa, una forma de entender 'esto no me gusta' ¡esto me enoja', 'no quiero sentirme así'. Y en ese momento Ira pone en marcha un mecanismo para pensar cómo defenderse ante todo eso que le provoca enfado. 



Tristeza: La tristeza a menudo nos hace reflexionar y ahondar más en nuestros sentimientos. Siempre, tras un momento de tristeza, debemos intentar que vuelva a aparecer la alegría.





Alegría: La alegría es el motor que mueve la vida de nuestro hijo. Todos queremos que nuestro hijo sea alegre, que sea feliz. La Felicidad está formada por grandes momentos de alegría y pequeños instantes de ira, miedo, tristeza y asco. Porque alegría también necesita del resto para continuar su camino. 


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 -COMO AYUDAR AL NIÑO A MANEJAR SUS EMOCIONES https://www.guiainfantil.com/videos/educacion/como-ayudar-al-nino-a-manejar-sus-emociones/ 

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